Salta, viva su peregrinación

La organización Paraguay Peregrino realizará del 2 al 6 de setiembre la décima peregrinación al santuario de la Inmaculada Madre del Divino Corazón Eucarístico de Jesús, ubicado en el Cerro de las Apariciones, en Salta (Argentina).
El evento servirá para un encuentro con María y su Sacratísimo hijo Jesús a través de la oración, afirmaron los laicos. Durante la permanencia en el cerro se tendrán momentos de oración, de reflexión, rezo del santo rosario y la oración de intercesión que la señora María Livia realiza a cada uno de los peregrinos.
Se participará de la misa de los peregrinos y de conferencias sobre la misión de María en la Iglesia.
Los organizadores informaron que el viaje es una peregrinación, un tiempo fuerte de oración para pedir bendiciones a María y Jesús. La visita incluye recorridos por la ciudad, acompañado por un guía, y al sitio sagrado que es visitado por miles de personas.
Los interesados en conocer una de las provincias más hermosas de la Argentina pueden llamar a los teléfonos 021-370890 y 370950 o al email peregrinaciones@paraguayperegrino.org.
La historia se remonta al año 1990 comienzan las apariciones de la Santísima Virgen en Salta (República Argentina) a una mujer.
María Livia Galliano de Obeid es una mujer casada desde el año 1970, madre de tres hijos. Su vida hasta el año 1990 fue muy simple, como ama de casa cumpliendo sus deberes y llevando una vida muy tranquila y feliz en su hogar con su esposo y sus hijos.
Ella nunca imaginó ver a la Virgen y nunca lo pidió. A principios del año 1990 comienza a tener las primeras manifestaciones sobrenaturales, siendo ella misma la primera sorprendida.
Un día escucha una voz interior que le habla, esta voz es extraordinariamente hermosa y sobrenatural, e inmediatamente produce un cambio en su corazón.
Estos coloquios se suceden a partir de allí con frecuencia. La voz que le habla se presenta como la “ Madre de Dios”.
La señora al principio no comenta de esto a nadie, ella quiere guardar este secreto que tiene con la Madre de Dios; no obstante esto, aunque lo disimula muy bien, hay un cambio muy elocuente en ella, porque siente un inmenso deseo de recogimiento y una gran felicidad en su alma.
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